26 de enero de 2010

¿Qué necesita Venezuela?

Soy nacida en Venezuela, nieta de extranjeros por ambos lados, criada según las costumbres europeas en un ambiente latinoamericano. No creo pertener a ningún lado; prefiero decir que soy ciudadana del mundo. Opto por reaccionar de igual manera ante lo que ocurre fuera de Venezuela que ante lo que ocurre dentro; reflexionando y buscando entender a fondo el por qué de los hechos. No creo en pasiones ni en fanatismos, tampoco en decisiones influidas por sentimentalismo. Todos los conflictos en el mundo para mí se resumen en una eterna lucha de bandos que velan por sus intereses, dualidad que ha formado parte de la historia del hombre desde que éste apareció en la tierra; sin ánimos de querer citar a Marx. Estos bandos siempre serán liderizados por grandes mentes, caracterizadas por poseer capacidades que los diferencian del resto y les permiten influenciar a las masas para lograr objetivos personales, siempre disfrazados de intereses colectivos. A lo que voy con esta reflexión es a hacer entender a la gente que cuando una sociedad es lo suficientemente crítica y lo suficientemente objetiva al momento de reconocer al otro, el diálogo es un hecho y los enfrentamientos no son necesarios. Sin embargo, es muy cierto que en el mundo actual no todos tienen la posibilidad de cuestionar lo que se les plantea, bien sea por falta de una formación en principios y valores o porque provienen de realidades difíciles que los mueven a actuar por simple supervivencia, buscando el beneficio que les fue arrebatado, que les fue prometido o simplemente para satisfacer necesidades. Estas personas son las principales víctimas de la manipulación por parte de los líderes antes mencionados. Ésto demuestra la importancia que tienen para una nación la educación, la seguridad, la familia y el respeto a los derechos humanos. Estos aspectos constituyen los principales enemigos de los regímenes totalitaristas a lo largo de la historia. La situación política venezolana es un claro ejemplo de ello. El presidente de la república ha seguido durante los últimos años, paso a paso, la receta para la formación de un estado comunista contemplada en el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels. Con los últimos acontecimientos en el país, se reafirman sus intenciones y la preocupación aumenta. Se conoce cómo han acabado los regímenes comunistas en el mundo: fracasados sin excepción. Chávez ha buscado adoctrinar a sus seguidores y ha logrado sembrar el odio en la mayor parte de la población hacia la oposición. La pregunta que se hacen los venezolanos es ¿cuál es entonces la solución al conflicto? Creo en lo personal que se trata de una solución a largo plazo. Debe iniciar con un cambio de mentalidad. El venezolano debe entender que no se trata de una lucha de masas sino de una lucha de un hombre contra una nación. Todas las acciones de Hugo Chávez se resumen en su permanencia en el poder. A él le importa muy poco el bienestar del pueblo, y eso es de lo que se debe convencer a sus adeptos. En lo personal, la oposición debe buscar el acercamiento. El día que chavistas y opositores dejen de subestimarse los unos a los otros, habrá espacio para el diálogo. Antes de criticar al adversario, debe uno ponerse en su lugar y no mirar por encima del hombro a aquel que tiene creencias diversas, que tal vez nos permitan darnos cuenta que sí somos compatibles, que sí hay esperanzas para un cambio y finalmente, para lograr el país soñado por todos los venezolanos.

2 comentarios:

  1. hola jime es ale me meti xq lo vi en tu nick jajaja me alegro q hagas estas cosas xq sè q tienes mucho talento para escribir bueno un besoo te kieroooo

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  2. ¿Es posible que el pueblo venezolano, en su totalidad, conviva en armonía? ¿Es factible que este mismo pueblo cohabite su territorio dejando atrás diferencias intelectuales para seguir un mismo norte? ¿Es necesaria la remoción del presidente Chávez?

    Desde la asunción de Chávez como dirigente del estado venezolano, su benemérito se ha proclamado defensor de los derechos del pueblo, expurgador de los males de la corrupción. Así, en una jornada de más de una década, Chávez ha reformado a Venezuela bajo una idiosincrasia a la cual este mismo designa como socialista, ralea basada en su revisión del trabajo de Marx y Engels. Si bien la obra de Marx es densa y merece su propio espacio para análisis y discusión, sin embargo su consigna puede muy bien resumirse en un solo propósito: igualdad de derechos.

    Paradójicamente el presidente Chávez, arduamente, ha ejercido gestión de sus poderes buscando la disgregación de los ciudadanos a los que dirige, mediante la acentuación de diferencias basadas en el capital. Hoy por hoy Venezuela se rige despóticamente. Con los medios de comunicación atados a los designios del oficialismo, la sociedad venezolana se ve constantemente expuesta a las propuestas separatistas de un autócrata quien solo señala a víctimas y victimarios, aclamando el ejercicio de derechos sin demandar el cumplimiento de deberes.

    Ciertamente me declaro a favor de la lucha contra el ejercicio del capital por encima de la ley, pero pugna debe de estar enfocada hacia la creación y ejercicio de leyes que promuevan la calidad de vida de todos los venezolanos, donde el trabajo se vea retribuido en beneficios para el desarrollo del individuo así como del colectivo y consecuentemente opino que debemos negar la falacia rental que proponen los representantes del oficialismo al prometernos una sociedad subsidiada enteramente por el estado.

    Esta nación pertenece a los venezolanos, no a los chavistas, no a los opositores. La congregación es en principio fundamental, pero el fracaso es ineludible cuando se carece de altruismo, disposición, documentación y responsabilidad.

    Para mí se hace claro que afrontamos un dilema más complejo que una lucha contra un solo hombre. El presidente Chávez, entre otras cosas, se dedica a explotar los sentimientos mixtos de una sociedad que ha afrontado administraciones corruptas prácticamente desde su conciliación. Pero a pesar de la labor del dirigente de nuestra república este hecho se torna en prueba contundente que la sociedad venezolana no desea un enfrentamiento de clases, que esta en cambio aspira a alcanzar una igualdad de oportunidades, para que cada quien pueda cumplir su sueño venezolano.

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